viernes, 11 de enero de 2013

EL VALOR DE LA IGUALDAD




Se refiere al trato que todas las personas deben recibir todos los hombres somos igualmente valiosos e importantes sin tomar en cuenta la raza, el sexo, la posición económica, la religión o la inteligencia.
Relacionadas de manera estrecha con la imparcialidad están, la indiscriminación.
La Igualdad de oportunidades, como la educación o el empleo, que deben distribuirse de modo igualitario entre todos los individuos.

 Una sociedad igualitaria es siempre una sociedad más sana, con menos violencia, con menos marginalidad, más segura. La igualdad también permite que existan más oportunidades para todos, para que las personas hagan realidad sus proyectos.  Un país igualitario suele ser un país más próspero y mejor para vivir.

La igualdad es algo que siempre se promueve como un derecho inherente a todo ser humano. Pero, ¿realmente esta condición se cumple? Además, ¿de qué igualdad hablamos? ¿Igualdad como derecho entre los hombres? ¿Igualdad entre sexos? En fin, la discusión puede ser muy larga. Lo cierto es que, más allá de estas tribulaciones, siempre es bueno reflexionar sobre ella.

Según Abdul Bahá "El mundo de la humanidad tiene dos alas: una es la mujer y la otra es el hombre. Hasta que ambas alas no se hayan desarrollado igualmente, el pájaro no podrá volar. [..] Hasta que el mundo de la mujer no llegue a ser igual al mundo del hombre en la adquisición de virtudes y perfecciones, no se podrá alcanzar el éxito y la prosperidad como debiera ser." 
 "Debemos reconocer la plena igualdad de todas las personas ante Dios y ante la ley, y en los cuerpos gubernamentales. Debemos hacerlo no porque resulte ventajoso económicamente, aunque lo es; no porque las leyes de Dios así lo dispongan, aunque así lo disponen, y no porque las gentes de otras tierras así lo deseen. Tenemos que hacerlo por la razón única y fundamental de que es lo correcto.


REFLEXIÓN:
     Todos los seres humanos y todos los pueblos son iguales, en todos los ámbitos y en todas las sociedades y tienen igual acceso a las riquezas, a la tierra, a un empleo digno, a medios de producción, a vivienda adecuada, a educación de calidad, a formación profesional, a la justicia, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente, a servicios de salud física y mental, a la seguridad durante la vejez, a un medioambiente sano, a la propiedad, a cargos de representación política y de toma de decisiones, a la energía, al agua potable, al aire puro, a medios de transporte, a las técnicas, a la información, a los medios de comunicación, al ocio, la cultura, el reposo, la tecnología y la ciencia.
No hay condición humana o de vida que justifique la discriminación.
No hay costumbre, tradición, religión, ideología o sistema económico o político que pueda justificar el poner a una persona en situación de inferioridad, ni permitir actos que pongan en peligro su dignidad e integridad física y sicológica.


Mary Carmen Arocha 


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